España es el primer país europeo en producción agraria ecológica

España es el primer país europeo en producción agraria ecológica

Agricultura ecológica

Alrededor de 20 universidades europeas ofrecen cursos sobre agricultura ecológica | Revista UPM

Existe un consenso sobre el carácter “convencional” de la llamada agricultura industrial, cuando su aparición como modo de producción es muy reciente y dista mucho de las prácticas tradicionales, explican Jesús Pérez Sarmentero y María Asunción Molina Casino, profesores del Departamento de Química y Análisis Agrícola de la ETSI Agrónomos de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM). En el último número de la revista que edita el centro de estudios, ambos autores publican un extenso artículo sobre el tema.

Lea “Revista UPM” en formato PDF

Lea “Revista UPM” en formato ebook

“La agricultura siempre ha implicado una modificación de los sistemas naturales por aplicación de unas técnicas que utilizan una tecnología, pero tuvo una gran transformación en el siglo XVIII, con las mejoras en la mecanización de los trabajos y el descubrimiento de que, si después de un cultivos, se sembraba una leguminosa y se dejaba pastar a los animales, se ampliaba la fertilidad de los suelos y la producción de carne”, relatan los investigadores.

Este desarrollo permitió el apogeo de la civilización campesina durante el siglo XIX y hasta Primera Guerra Mundial. Esta contienda, como lo harían los conflictos bélicos posteriores, impulsaron investigaciones en el terreno armamentístico que se proyectaron al campo de la producción de alimentos, alentados por principios cientificistas, e industrializaron el sector, señala el informe.

“Esta agricultura surgió con dos objetivos fundamentales: máxima producción (justificada en un principio por la escasez de alimentos en la posguerra) y también máximo beneficio”. Durante los primeros años, los rendimientos que se extraían de suelos cultivados durante siglos con técnicas tradicionales convencieron a muchos de los beneficios de los agroquímicos, pero no tardaron en advertirse las consecuencias ambientales y sociales de las flamantes tecnologías, indican los investigadores.

En los actuales agrosistemas industrializados, “se potencia el monocultivo y el flujo de materia no es cíclico, sino lineal”, explican los autores. “Los recursos quedan desconectados de los residuos, se generan residuos contaminantes para los propios sistemas y se utilizan fuentes de energía no renovables para la obtención y transporte de los agroquímicos”, añaden.

Agrosistemas integrales y diversos

Como alternativa a esta forma de producción, surgió la agricultura ecológica que va más allá de las prácticas de cultivo y crece como un movimiento cultural y social. No niega los conocimientos científicos que pueden mejorar la actividad, pero apuesta a una relación respetuosa con la naturaleza y desde un enfoque integral y diversificado de los agrosistemas.

“Se pretende manejar el suelo, los cultivos y el ganado como partes de una unidad orgánica, con técnicas fundadas en unos principios de colaboración con el medioambiente”. Siempre que sea posible se cierran ciclos a partir de “sistemas agroganaderos”.

Además, se realizan rotaciones y asociaciones de cultivos, fertilización con productos naturales, como residuos orgánicos compostados, control biológico de plagas y se usan preparados homeopáticos y biodinámicos, setos, semillas lo más adaptadas posible y no tratadas, entre otros. “La biodiversidad se convierte en una herramienta para optimizar el uso de los recursos”.

España es el primer país europeo en producción agraria ecológica, con una superficie de 1.650.866 de hectáreas en 2010, según el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino. Andalucía y Castilla-La Mancha concentran la mayor superficie registrada. Los cultivos principales son los cereales, olivar, frutos secos y vid.

Numerosos estudios han demostrado la alta productividad de esta agricultura y de sus beneficios para paliar el hambre, recuerdan los autores. Unas 20 universidades, entre ellas la UPM, ofrecen cursos sobre el tema. “Superar la visión reduccionista, surgida de las primeras etapas del desarrollo de la ciencia y mantenida en gran medida actualmente, implica recuperar el sentido de la unidad de la vida que ha existido en otros tiempos en las culturas tradicionales”, subrayan.

Lea el suplemento “Intercampus”, que acompaña a la “Revista UPM”, en formato PDF

Lea el suplemento “Intercampus” en formato ebook

Si te ha parecido interesante no dejes de hacer un comentario o suscribirte a través de feed y los próximos artículos llegarán a tu lector o agregador de feeds.