INDUSTRIALES POR EL MUNDO
Pretende esta sección aportar los testimonios personales, las experiencias de aquellos alumnos de la ETSII que han ampliado estudios fuera de España. Si en el primer número de LA CÚPULA tuvimos la experiencia de un “industrial” en Francia, esta vez nos vamos más lejos de la mano de Gonzalo Maroto. Después de haber terminado Ingeniería Industrial (Organización Industrial) e Ingeniería Técnica Industrial (Motores térmicos)en la ETSII de la UPM realizó cursos de comercio exterior en la London School of Economics y la Universidad de Beijing. Gonzalo nos cuenta el año que vivió en la República Popular China haciendo, además, su proyecto de fin de carrera.
He recibido una invitación de La Cúpula para explicar mi experiencia como alumno internacional de la UPM y la verdad es que me resulta casi imposible expresar en pocas palabras todas mis vivencias durante un año en China, donde he realizado el Proyecto Final de Carrera durante el curso 2007-2008.
Me vienen a la cabeza multitud de recuerdos: sorpresas, buenas experiencias, retos, dificultades, frustraciones, momentos compartidos con gente de todos los rincones del mundo… pero, por encima de todo, satisfacción por haber tenido la oportunidad de vivir esta aventura.
Así que para tratar de resumir todo en tan poco espacio me gustaría dirigirme a la gente que está indecisa o que ni siquiera se ha planteado estudiar un año fuera, por si puede serles útil mi relato.
Antecedentes: Acuerdos de la Politécnica.
Durante la carrera siempre había tenido muy claro que quería experimentar y conocer distintas culturas y ambientes universitarios, por lo que quería cursar un período en el extranjero. La Politécnica cuenta con numerosos acuerdos para realizar estancias en prácticamente cualquier lugar del mundo. Yo elegí cursar el PFC en China acogiéndome al “Programa de Movilidad Hispano-Chino”, financiado por David del Val, un antiguo alumno de ETSIT y emprendedor de gran éxito, a quien me siento profundamente agradecido.
Antes de embarcarme para China quería estar lo mejor preparado posible. El Departamento de Relaciones Internacionales del Rectorado de la UPM cuenta con numerosas actividades orientadas a los futuros “Erasmus” (conferencias, encuentros con alumnos extranjeros y clases de idiomas) por lo que asistí a todas las charlas que organizaban y me apunté a clases de chino.
China.
Habitualmente nos encontramos con referencias a China como un país de magnitudes titánicas, con una extensión y población inabarcables. Es fascinante comprobar que es también extraordinaria en cuanto a su diversidad, con sus innumerables formas de gastronomía, arte, cultura, dialectos, creencias y técnicas.
Se trata de un país de profundos contrastes, con auténticas megalópolis repletas de rascacielos, con sofisticadas infraestructuras y una vida muy cosmopolita, como Shanghai o Beijing, pero también con pequeños pueblos rurales, carentes de los más mínimos servicios básicos, como fluido eléctrico o agua corriente.
China cuenta con núcleos industriales muy desarrollados así como diversos puertos comerciales que hacen de ella uno de los principales países fabricantes y exportadores globales, una de las más importantes áreas de outsourcing (Dalian), numerosos destinos turísticos tanto por su fascinante historia como por sus exóticos paisajes naturales y varios de los centros financieros más importantes del mundo como Shenzhen y Hong Kong.
Su gente combina un reverencial respeto por sus tradiciones y empeño en difundir su milenario legado con una avidez por abrirse al mundo y aprender las nuevas tecnologías. Poseen una gran capacidad de sacrificio y trabajo, como quedó demostrado en la deslumbrante organización de los últimos Juegos Olímpicos, prueba, asimismo, de su intención de recuperar el liderazgo mundial durante este siglo.
Por otra parte, 2007 fue el año cultural de España en China y muchos fueron los eventos para estrechar lazos entre ambos países. Si bien la presencia española todavía no es tan importante como la de otros países de nuestro entorno, sí que sorprendía comprobar el interés que empieza a despertar entre sus ciudadanos.
Primer contacto y dificultades.
Mi primera toma de contacto en China fue en mi universidad, el Beijing Institute of Technology, enclavado en el barrio Zhongguancun, conocido como el “Silicon Valley Chino”, compuesto por 39 universidades, más de 200 instituciones de investigación y 13.000 empresas, que aporta el 16% del PIB de Beijing. Un lugar idóneo para percibir las nuevas tendencias chinas.
Al principio eran muchas las dificultades, principalmente por las diferencias culturales y el desconocimiento del idioma (sabía el chino suficiente para preguntar si había alguien que hablara inglés). No podía siquiera coger un autobús porque no entendía los caracteres. Al entrar en un restaurante necesitaba pedir con una carta que incluyera fotografías, y si no contaban con ninguna, señalar al azar y rezar para que no fuera tan picante como acostumbran a pedir.
Conseguir un piso fue el peor inconveniente y la relación con los propietarios, la mayor fuente de problemas. Sin embargo, otros obstáculos más difíciles de entender fueron la falta de libertad y la censura, que hace prácticamente imposible acceder a determinada información.
Oportunidades.
Una vez asentado y tras unos meses de clases, podía aprovechar mejor esta experiencia. A Beijing acude gente de todos los rincones del mundo para aprender chino, lo que me permitió conocer a personas de muy distintas culturas en la Universidad.
Con estos amigos hice varios viajes; a las ciudades más desarrolladas de la costa este y del sur, pero también a la China rural, en el oeste, en donde podíamos comprobar la enorme pobreza en la que viven o cómo aceptan peligrosos trabajos para poder pagar las multas por incumplir la Ley que les permite tener tan sólo un hijo.
Mi proyecto consistía en un análisis de la Inversión Directa española en China, gracias al cual pude contactar con distintos empresarios y conocer sus experiencias, como la del banco Santander, Mapfre o Colacao, este último líder en su sector, patrocinador del equipo olímpico chino y cuya publicidad podía verse hasta en las pantallas del metro. Las anécdotas y opiniones de estos emprendedores fueron las lecciones más provechosas de toda mi investigación.
Anécdotas.
Las más divertidas fueron las que me surgieron en la Universidad. Entrenar con el equipo de fútbol, que eran los campeones de China; dar una conferencia sobre la importancia de estudiar en el extranjero a los alumnos de los primeros cursos; hacer de profesor de español para alumnos de un instituto y, la más difícil de olvidar, cuando “me convirtieron” en profesor de flamenco (a petición de los alumnos del MBA de mi tutora de Proyecto, a pesar de no haber bailado en mi vida) para la actuación de su fiesta de fin de curso.
Conclusión.
Creo sin ninguna duda que ésta ha sido la experiencia más enriquecedora de mi vida, pues me ha permitido conocer una cultura muy diferente, entender otra visión del mundo y entrar en contacto con gente que me ha aportado multitud de sensaciones memorables.
Gonzalo Maroto
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