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  Febrero 2011  
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Al borde del precipicio… ¿Daremos un paso al frente?

Es ya un lugar común que los grandes avances de la construcción europea se han fraguado en tiempos de crisis. Esa es casi la única esperanza en el trasfondo de los últimos artículos y declaraciones de destacados intelectuales o ex políticos europeos que, sin fisuras, apuestan por más Europa para salir dignamente de la crisis. Algunos con gran “corrección política” como Blair, González y Schroeder (Europa no es el problema, es la solución) piden más atrevimiento a los actuales líderes de la UE. Otros como Jacques Delors o Helmut Kohl, los auténticos padres del euro, demuestran que no se ganan la vida dando conferencias en foros del circuito universitario de prestigio (mayoritariamente anglosajón) y apuntan medidas más radicales, al mismo tiempo que señalan los errores de bulto en los que la actual generación en el poder ha incurrido desde el principio de la crisis en 2006 hasta ahora mismo. Las decisiones (?) de Angela Merkel, secuestrada por la política interna alemana y sus impresentables socios de coalición, la reiteración en el error y la arrogancia del BCE, la aceptación generalizada de la devaluación interna como única solución o, incluso, la voluntad declarada (Cameron dixit) de aproximar nuestro modo de vida al chino para ser tan competitivos y eficientes como los hiperproductivos habitantes del vampírico imperio del Centro.

Quienesquiera que sean, los “mercados” ya han dictaminado la ruina del euro y descontado los beneficios que esta ruina les reportaría. Y sin embargo…

Sin embargo, hay todavía resquicios para la esperanza. La pronta entrada en vigor, tras más de un año de lento proceso legislativo comunitario, de algunas medidas para regular el sistema financiero en Europa. La posición internacional con China y Estados Unidos a la cabeza como principales perjudicados externos por un desmantelamiento de la Eurozona. La petición de la propia Merkel de un nuevo tratado que avance hacia la gobernanza económica de la UE. Las inusitadas acciones de algunos bancos centrales devaluando su divisa para frenar la especulación contra el euro. O, por finalizar, las declaraciones del multimillonario inversor - especulador – filántropo Georges Soros que pide medidas “atrevidas” como la unión fiscal europea.

Podemos entrar en la discusión de un nuevo Tratado sólo para los 17 de la Eurozona. El existente mecanismo de “cooperación reforzada” lo permite legalmente y la actitud del gobierno británico lo facilita políticamente. Un tratado en el que se pusiese música actualizada a la letra original de la Unión Económica y Monetaria propuesta en su momento (1993) por Jacques Delors y de la que sólo se tomó el estribillo del euro.
 
Un tratado que permitiese la regulación del sistema financiero europeo sin las zancadillas de la City londinense. Que declarase a los paraísos fiscales enemigos de la Humanidad. Que cambiase el actual estatuto del Banco Central Europeo y añadiese a sus prioridades el desempleo, la situación general de la economía real o el control del tipo de cambio. Que hiciese atractivo producir en Europa. Que abandonase, de una vez por todas, los mandamientos de la OMC como única fuente de fe. Que considerase que los ciudadanos europeos tienen los mismos derechos que las declaraciones políticas de la UE otorgan a los de los países en desarrollo, es decir unos servicios sociales públicos de calidad y accesibles a todos. Que fuese capaz, en resumen, de obtener beneficios de la globalización para los europeos en general y no sólo para los industriales que deslocalizan, los especuladores o el gobierno chino.

Los problemas son el tiempo y la mediocridad generalizada (corrección política obliga) de los actuales líderes europeos. Si ese nuevo tratado puede iniciarse con rapidez y entre tanto se toman medidas atrevidas como piden Soros, Delors o Kohl, que algo saben de esto, es posible que demos algún paso atrás para poder avanzar en otra dirección. De lo contrario, como decía el viejo chiste, daremos un paso al frente… desde el borde del abismo.

Santiago Herrero Villa
Profesor de CEPADE
PS: ¿Alguien, en algún momento, le explicará a la señora Merkel –despacito y deletreándole las palabras– que es Alemania quien más tiene que perder si lo del euro se va al carajo (con perdón)?




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